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Retraso en el diagnóstico de un cáncer de mama

¿Cuándo hay responsabilidad médica y cuándo no la hay?


Introducción


Notar un bulto en el pecho y que las primeras pruebas digan que "probablemente no es nada" es una situación que viven muchas mujeres cada año. Pero, ¿qué pasa cuando ese diagnóstico inicial resulta erróneo y el tiempo pasa? ¿Es automáticamente negligencia médica?


El Tribunal Supremo acaba de resolver un caso que ayuda a entender dónde está la línea.


El caso


Una paciente detectó un bulto doloroso en la mama y acudió a su médico de familia, quien mostró su preocupación por el aspecto del bulto y pidió una ecografía.


Las dos primeras ecografías, realizadas en meses sucesivos, interpretaron la lesión como benigna (un fibroadenoma). Solo quince meses después, tras una tercera y cuarta ecografía que mostraron signos de malignidad, se realizó la biopsia que confirmó un cáncer, ya en un estadio más avanzado que en el momento de la primera consulta.


La paciente demandó al ginecólogo y al radiólogo, alegando que el retraso le había hecho perder la oportunidad de un tratamiento más temprano, menos agresivo y con mejor pronóstico.


Qué ha decidido el tribunal


El Juzgado dio la razón a la paciente. La Audiencia Provincial revocó esa decisión y absolvió a los médicos. El Tribunal Supremo ha confirmado la absolución: consideró que, en el momento en que se hicieron las dos primeras ecografías, los signos observados eran compatibles con una interpretación de benignidad razonable conforme al estado de la ciencia médica; solo con la evolución posterior de la lesión aparecieron los signos que llevaron a practicar la biopsia.


Por qué es importante


La sentencia recuerda un principio clave: la responsabilidad médica no se mide con el resultado final, sino con si el profesional actuó conforme a la lex artis —el estándar de diligencia exigible según el conocimiento médico disponible en cada momento—.


Un diagnóstico que después resulta equivocado no implica automáticamente negligencia, si en el momento en que se emitió estaba justificado por las pruebas disponibles.


También recuerda algo importante desde el punto de vista procesal: el Tribunal Supremo no vuelve a valorar las pruebas médicas ni las periciales; solo revisa si esa valoración fue manifiestamente arbitraria o ilógica. Por eso, en la mayoría de los casos, la partida se decide en primera instancia y en la apelación.


Consejos prácticos


  • Si notas un cambio en un bulto ya diagnosticado (aumento de tamaño, cambio de consistencia), comunícalo expresamente y por escrito o pide que quede reflejado en la historia clínica.

  • Pide siempre una copia de tus informes de imagen y consérvalos: son la prueba clave en estos procedimientos.

  • Si sospechas un retraso diagnóstico, la clave no es solo demostrar que hubo error, sino que ese error fue evitable con los medios disponibles en ese momento.


Conclusión


Este tipo de casos exige un análisis pericial muy fino, caso por caso. No toda evolución desfavorable de una enfermedad es sinónimo de mala praxis; pero cuando sí existen signos claros ignorados, o pruebas complementarias omitidas sin justificación, la puerta a la reclamación sigue abierta.



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